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OPINIÓN/ NUEVA NORMALIDAD Vs VIEJA REALIDAD

OPINIÓN/ NUEVA NORMALIDAD Vs VIEJA REALIDAD

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Hace ya algunas décadas desaparecieron en las entradas de Alzira aquellos carteles de bienvenida en los que rezaba: “Alzira, origen, patria y lonja de la naranja y su comercio”.

Así fue durante siglos el principal motor económico de la ciudad y de la comarca. Decenas de almacenes poblaban nuestros barrios, desde los más humildes hasta los más sofisticados, como era el caso del almacén de D. Ramón Flor, por ejemplo, (hoy convertido en sala de banquetes) donde las vías del tren accedían para poder cargar los vagones que repartían nuestras “fruites daurades” por toda Europa y parte del mundo. El sueño de cualquier operario de fábrica era comprar su trocito de tierra y, no sin esfuerzo, tener esa “paga extra” que le permitía algún que otro lujo, cuando no pagar los estudios universitarios de los hijos. Miles de alzireños vivían directa o indirectamente de la naranja o complementaban sus salarios por ella.

ALZISAN Ecologico y tradicional

De una forma u otra, los políticos siempre han reconocido la importancia de la agricultura y la titánica lucha del agricultor contra plagas e inclemencias climáticas y, aunque este reconocimiento no pasara de ser algo testimonial (monumento al labrador en la plaza del Reino, p. e.), al menos supieron apoyar el comercio citrícola por aquello de las divisas que hoy ya nadie conoce, o bien porque sabían que era fuente de riqueza que revertía sobre otros negocios y familias, así como sobre el propio ayuntamiento en forma de impuestos. Sí, al menos no ponían palos en las ruedas de ese carro que desde tiempo inmemorial ha tirado de nuestra economía. Hoy no podemos decir lo mismo. Décadas de abandono, cuando no traición, al aceptar tratados como los firmados por Bruselas con Mercosur, Sudáfrica, Vietnam (arroz) o, hace sólo unos días, con México, dejan al agricultor bajo las ruedas de ese carro.

 

Pero no todos los tratados, por no decir certificados de defunción, se firman en Bruselas, ni todas las traiciones se basan en una acción. También se pueden basar en una omisión: a fecha de hoy, en pleno estado de alarma y vislumbrando la crisis que se avecina, ni siquiera se ha convocado una reunión por videoconferencia del Consell Municipal Agrari para conocer las inquietudes del sector; en pleno estado de alarma hemos sabido que el Consistorio firmará un contrato para el mantenimiento de parques y jardines por un montante que costará 1.559.556 euros anuales, más de 280 millones de las antiguas pesetas; según el presupuesto municipal, se gastaron 10.000 euros para promocionar la “reganyà”; 8.000 euros en el concurso de “espardenyà”; 11.000 euros en el fomento de la “pilota valenciana”; 45.000 euros convenio Fundación Novaterra (dependiente de la Generalitat); 25.000 euros en el plan de igualdad… y así un largo etcétera, mientras en ayudas a la agricultura sólo se han destinado 3.000 euros.

Las cifras hablan por sí solas. El interés por nuestra agricultura es nulo. Ni siquiera se han preocupado por destinar alguno de sus publicitados planes de fomento de empleo única y exclusivamente a desempleados del sector, aunque sólo fuese para recuperar la tradicional “monda”, que aseguraba el salario de los agricultores fuera de la temporada citrícola y que hoy se hace necesaria visto el lamentable estado en que se encuentran viales, barrancos y acequias.

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Sin duda, la agricultura sigue siendo la gran olvidada por los políticos que nos han gobernado durante los últimos 40 años, especialmente durante este último lustro, en que la imposición de su agenda política globalista prima sobre una realidad que estos días de confinamiento ha puesto en evidencia la necesidad de un sector primario fuerte y respaldado por todos los estamentos, desde los ayuntamientos hasta el gobierno central. Ahora, con la imposición de su “nueva normalidad” no dejaremos de recordar la vieja realidad que supone el abandono a su suerte del agricultor por parte de los políticos. Espero que, al menos, les remuerda la conciencia cuando llenen la cesta de la compra o cuando posen para la foto que sólo da de comer a su vanidad.

Bernardo Costera Pastor

Miembro del Grupo Municipal VOX Alzira

Representante en el Consell Municipal Agrari

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